Los héroes del sábado

enero 14, 2022 § Deja un comentario

Van por allí, los héroes del sábado,

Van a intentarlo una vez

Si les hieren hoy, si les hacen daño

Van a intentarlo una vez

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Ya están ahí, los héroes del sábado

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Hoy me voy a levantar,

aunque sea por los árboles

relucientes bajo el sol,

si pudieras escalar la colina y observar

con perspectiva, para ganar claridad

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Imposible ser neutral sobre un tren en movimiento

Estas calles son distintas, de aquí no se va el invierno

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Van por allí, los héroes del sábado

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¿Dónde están los que pueden parar el mundo solo con mirar?

El niño crecerá, y entenderá lo que su padre ignora

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Llevaos la paloma blanca y traed ovejas negras

en un año se han vendido muchas almas

Somos mirlos en los ojos de otros mirlos que se van

Corazón no se alimenta de las ventas

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Imposible ser neutral sobre un tren en movimiento

Estas calles son distintas, de aquí no se va el invierno

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Van por allí, los héroes del sábado

.

¿Dónde están los que pueden parar el mundo solo con mirar?

El niño crecerá y entenderá lo que su padre ignora

.

¿Dónde están los que pueden parar el mundo solo con mirar?

El niño crecerá y entenderá

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No te olvides de donde vienes

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En las noches más oscuras, en las carreteras crudas,

en los golpes de la vida, no te olvidas, no te olvidas

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¿Dónde están los que pueden parar el mundo solo con mirar?

El niño crecerá, y entenderá lo que su padre ignora

.

¿Dónde están los que pueden parar el mundo solo con mirar?

¿Dónde están los que pueden cambiar el mundo solo con pensar?

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La M.O.D.A.

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Combatir la realidad

diciembre 28, 2021 § Deja un comentario

Las realidades efímeras

Carmen Ramos

Maclein y Parker, 2021

La nueva entrega de la escritora Carmen Ramos (Gibraleón, 1968) nos reafirma la personalidad arrebatadora de una voz poética tan potente como auténtica, original, con una trayectoria de once años desde que en 2010 y 2011 comenzara su andadura literaria en la incipiente editorial sevillana Ediciones en Huida con Mudanza interior y Poliédrica, respectivamente. Más tarde vendrían Las estrellas han hallado otra forma de morir (Guadalturia, 2013) y Pequeño tratado de etología (Lastura, 2016). Indagaría y experimentaría seguidamente con determinadas formas como el haiku —Utsugi to wasabi (Las hojas del baobab, 2017)— o el microrrelato —Más de veinte maneras de lavarse las manos (Lastura, 2018)— antes de publicar su magnífico Cuaderno de laboratorio(El libro feroz, 2020).

Las realidades efímeras se estructura en cuatro secciones antecedidas por un poema cuyo título remite a un verano simbólico: «El verano de los niños» (para introducir «La ciudad santa»), «El verano de Ronald McDonald» (para introducir «La huella de la serpiente»), «El verano de Nik Wallenda» (para introducir «La tentación de la tristeza») y «El verano de Lau Wan» (para introducir «Alguien debería contar esta historia»). Salvo estos poemas introductorios, el resto de las piezas no llevan título, con lo que se consigue esa continuidad que fluye en cada parte para conferir esa sensación pasajera de la realidad que cada poema trata de apresar, una realidad construida desde la herida, pero también desde la madurez del autoconocimiento de la poeta, como la experiencia de ese viajero que aparece en la cita introductoria de Marguerite Duras (Llamaremos a este hombre el viajero / —si por casualidad ello es necesario— / a causa de la lentitud de sus pasos, a causa del extravío de sus ojos) y que se enfrenta a esa desgracia que Olvido García Valdés apela dudosa en la otra cita inicial del libro ((Eres / tú quien llama a la desgracia? —desgracia, ven— ¿eres tú?)).

La lentitud de los pasos del viajero es también la parsimonia del tiempo que parece no avanzar cuando el dolor, la desgracia o el hastío se instala en la rutina de la realidad. A esa monotonía que va pesando y enterrándonos en vida parece responder el primer poema de una factura impecable «El verano de los niños», cuya perfección formal a base de repetición y amplificación cumple el doble objetivo de introducirnos en este espacio poético asfixiante y adelantarnos el esqueleto estructural del propio libro que ya comentamos anteriormente. Veámoslo: Todo esto sucedió / el verano de los niños, / el verano de los niños en la playa, / el verano de los niños que comían arena en la playa, / el verano de los niños muertos que comían arena en la playa. Como vemos, el avance del poema es en sí una imagen del propio tiempo que avanza lentamente pero implacable para enterrar lo sucedido con una imagen simbólica o surrealista («el verano de los niños muertos que comían arena en la playa»). Por otra parte, podríamos conjeturar incluso una hermenéutica realista de esta imagen que también nos podría remitir a esa realidad histórica-social de la icónica fotografía del niño sirio que se ahogó durante el viaje a la isla griega de Kos hallado en la playa el 2 de septiembre de 2015.

A continuación, quince composiciones compone la parte titulada «La ciudad santa», introducida por una cita de Mary Jo Bang (Por ahora, pensó, el terreno a pisar deberá ser la rutina) que ya nos remite a un espacio rutinario, y que enseguida comprobamos resbaladizo en su configuración farisea. Así, encontramos una simbología sustentada en la ironía para referirse, por ejemplo, a una ciudad, una sociedad, un mundo vacío, sucio y falso, que es esa «ciudad santa» del primer poema. O bien, el símbolo de «la niña bonita» de la siguiente composición que nos remite al sometimiento social del sujeto-mujer, al riguroso régimen, a la sutil esclavitud que supone ser «la niña bonita» que ha de seguir las injustas reglas de una realidad a la que es sometida. En este conflicto ante la realidad y el tiempo transita la voz poética en los siguientes poemas prodigiosamente ante el borde, el abismo o el fuego que la circunda.

«El verano de Ronald McDonald» que introduce la siguiente sección «La huella de la serpiente» concreta en el tiempo histórico ese malestar moral y anímico de la parte anterior. Claramente, la referencia a Ronald McDonald queda irónicamente explicita en las palabras del expresidente norteamericano que introduce el poema, poniendo de manifiesto esa crisis moral geopolítica basada en el miedo, el engaño o la posverdad. Así llegamos a una serie de composiciones cuyo propósito es hablar desde la verdad del dolor, según la cita introductoria de Javier Egea. Aquí, ese dolor adquiere la forma simbólica de la serpiente, de esa bestia donde se concentra el miedo, la muerte, el dolor, etc., esa bestia a la que todos hemos de combatir para no sucumbir. Para ello nada mejor que el amor maternal como bello aliado en este paseo por el infierno introspectivo en la que, sin embargo, la voz poética logra resistir y mantenerse viva. Ese punto de superación caracterizará la siguiente sección que lucha por no sucumbir a la tristeza. 

En ese equilibrio se mantiene la voz de Carmen Ramos, identificándose con la peripecia de un acróbata en la cuerda floja (pongamos, por ejemplo, a Nik Wallenda), sin red, ante el abismo. Se introduce así «La tentación de la tristeza», serie dialéctica entre el lenguaje y la expresión de ese sentimiento inefable que solo podríamos rodearlo con ciertos términos del lenguaje común como vacío, dolor, ausencia, soledad, pesadumbre, etc. (Desterrar la palabra vehemente del lenguaje. / Desterrarla hasta que no quede ni uno de sus cristales en mi lengua.). Destaco aquí el procedimiento simbólico que ya hemos comentado con «la serpiente». En esta ocasión, nos encontramos, por ejemplo, otro animal simbólico (en «Yo tenía un perro sin domesticar») para expresar cómo inteligentemente, a través del engaño, se ha dominado o domesticado esas sensaciones funestas, ese dolor cotidiano. Queda patente, sin duda, una lúcida reflexión del sujeto y su fortaleza ante la adversidad y, sobre todo, esa conciencia de peligro ante la tristeza que nos acecha (La tentación de la tristeza / está siempre ahí: / solo tienes que alargar la mano).

Llegamos a la última parte del libro con el cuarto poema característico que anticipa cada sección, cuyo denominador común remite a un verano y a una persona real. Aquí nos encontramos con «El verano de Lu Wan», uno de los pocos fabricantes de neones que caracterizó la iconografía de Hong Kong desde la segunda mitad del siglo XX, y que ahora ya son parte del pasado. La poeta se identifica con el anciano de setenta y seis años que ahora se dedica a desmantelar aquellos letreros luminosos, viejas estructuras de un mundo que se apaga. A esa idea de reivindicar o mantener ciertos valores del pasado (como lo artesanal, por ejemplo) o, simplemente, la memoria responde la sección «Alguien debería contar esta historia». Queda introducida por los versos de Eloy Sánchez Rosillo que reflexiona sobre el efecto del poema («Hay después del poema un gran silencio, / pero no del final, de algo que acaba, / sino un silencio vivo, como de bosque o templo»). Se presenta así a una serie más autorreferencial y metapoética, cuya voz lírica se torna prometeica y poderosa, pues se encuentra ahora en su territorio, el espacio de la palabra poética, de la creación lírica donde tiene lugar incluso la propia conciencia de la escritura del libro, una magnífica reflexión metaliteraria (Alguien debería escribir / estas realidades efímeras: // la cólera que no puede / disfrazarse de memoria / y la crueldad que vive / flotando, dulce amnesia.).

De alguna manera, este viaje por la poesía de Las realidades efímeras, podría entenderse como un proceso de crisis y restauración, un diálogo terapéutico que lejos de abandonarnos en las fauces de la oscuridad, nos reafirma en la conciencia del dolor para poder conocerlo y afrontarlo. Carmen Ramos lo combate en cada round de las distintas partes de este magnífico poemario, donde no solo triunfa en el combate, sino que nos hace partícipe de su victoria, la de la palabra poética versus realidad.

Daniel García Florindo

Lectura de La infección de los días

diciembre 11, 2021 § Deja un comentario

Ayer, viernes 10 de diciembre de 2021, tuve la alegría de ser invitado en el acto de entrega del concurso literario «Escribir sobre una pandemia. Crónicas en tiempos de virus», organizado por las bibliotecas municipales de Sevilla «Parque Alcosa», «Torreblanca», «Felipe González», «Blas Infante» y «Entreparques», una iniciativa que me parece importantísima para encender la chispa creadora en jóvenes y adultos, a dialogar y reflexionar sobre ellos mismos en las circunstancias tan extraordinarias que todos vivimos y seguimos viviendo. En fin, una manera de activar los mecanismos de defensa que todo espíritu requiere.

Fue una alegría compartir en este acto mis poemas de La infección de los días (Cántico, 2021) para enmarcar esta entrega de premios tan entrañable.

Muchas gracias a todos lo que han hecho posible este encuentro, a Fran Nuño por su colaboración, y a los bibliotecarios de estos templos del saber público, hospitales de la palabra y la razón. A todos ellos: Juan, Valle, Reme, Reyes, Carmen y M.ª Carmen.

Diez años de «Viento de cuchillos»

octubre 23, 2021 § Deja un comentario

Viento de cuchillos

Rocío Hernández Triano

Ediciones En Huida, 2011 (edición especial)

Se cumple diez años de la publicación de la edición especial de Viento de cuchillos, primer libro de Rocío Hernández Triano. Para tal ocasión escribí este breve prólogo con la complicidad del editor Martín Lucía. Han pasado diez años y la editorial Ediciones En Huida se ha convertido en una potente empresa cultural donde brotan primeras voces que vemos pronto consolidarse con importantes premios, o bien, grandes figuras que se unen a su catálogo por gusto y convencimiento. Pero todo esto ha sido fruto de un proceso. 

Hoy recuerdo este primer libro de Rocío Hernández y estas palabras introductorias porque al releerlas reconozco muchas pinceladas que la obra de Rocío ha ido modulando a lo largo de su trayectoria en todos sus libros desde Equilibristas a su último libro Muchedumbre (Lastura, 2021), pasando por sus obras premiadas Los seres quebradizos (Torremozas, 2013) y Pisar cieno (Algaida, 2016). 

El próximo domingo, 31 de octubre a las 20.00 h acompañaré a esta querida poeta sevillana a la presentación de su última obra Muchedumbre (Lastura, 2021) en el espacio Unia de la FLS 2021. Podrán encontrarlo en las casetas de Yerma y del Gusanito lector. Vayan a la Feria del Libro de Sevilla, pasen por estas casetas y por Ediciones En Huida o por Casa tomada (caseta 13, donde estaré el lunes a las 19.00 h firmando La infección de los días, antes de su presentación en el espacio Unia a las 20.00 h junto a Pablo Macías, magnífico profesor y poeta) hasta el día 1 de noviembre, busquen, miren, escuchen, hablen, disfruten, lean.

Ahora os expongo el mencionado prólogo:

Prólogo 

(a una edición especial de Viento de cuchillos)

Cuando llegó a tu boca la rosa de rocío

el látigo del cielo la convirtió en tormento.

Fue tu origen un viento de cuchillos

entre dos mares de irritada espuma.

Pablo Neruda

Canto general

Tras un año de la aparición del poemario Viento de cuchillos, de Rocío Hernández Triano, Ediciones En Huida ha decidido celebrar dicho aniversario con una nueva edición limitada de esta ópera prima que ha irrumpido brillantemente en el actual panorama de la poesía hispánica. Con Equilibristas (Ultramarina Cartonera & Digital, Sevilla, 2010), su segundo libro —exquisito libro de autor o artista— se completa una primera producción poética de esta autora que ha demostrado, sin duda, su sólida solvencia en el discurso lírico, su aptitud innata y natural ante la palabra poética.

Podrá el lector en esta obra reencontrarse con el espíritu ecléctico de la poesía del 27, con una poesía que une igualmente lo popular y lo culto, la tradición y la vanguardia. Percibimos, por ejemplo, los ecos lorquianos de los sonetos del amor oscuro o, igualmente, una formulación invertida de La voz a ti debida, de Salinas, que bien podríamos enunciar aquí como «el dolor a ti debido». O bien, podemos intuir las imágenes («carnívoros cuchillos») propias de un Miguel Hernández o, por qué no, la garra expresiva de un César Vallejo.

Hemos comenzado estas palabras previas con unos versos del Canto general, de Pablo Neruda. Concretamente, unos versos del poema «En los muros de México» donde se pone de manifiesto un juego intertextual con el poemario Viento de cuchillos, aunque más allá de este guiño hay en la poesía de Neruda toda una actitud, una manera de ver que pocos poetas, como es el caso de Vicente Aleixandre, han podido tener. Se trata de una mirada que también comparte el poemario de rocío Hernández Triano en esa visión telúrica, cósmica de la realidad, ese ver el mundo desde una totalidad y al mismo tiempo muy humanizado.

Aunque la obra se compone de treinta y seis poemas, parece ser concebida como una única composición expresada en diversos momentos. De hecho, ninguno de los poemas lleva título ni numeración. De este modo se va configurando un poemario que es también un itinerario en busca de la luz, un camino para deshacer las sombras y salir del laberinto de la soledad en la que se sumerge la voz poética ante el desamparo amoroso. Ese camino ascético de lucha interior y cuchilladas que el amor da y recibe queda estructurado lineal y gradualmente en las tres partes del libro: I. Tinieblas, II. Penumbra, III. Vislumbre, una gradación que se limita no más allá del mundo de la oscuridad, es decir, del vacío, de la ausencia, del hueco. Se configura, de este modo, todo un mundo simbólico muy personal y a la vez universal, lleno de elementos naturales como el agua (en sus distintos estados, el fango, la noria, el pozo, etc.) o, como hemos dicho, de juegos de luz para indagar en la oscuridad. Más específico y característico de esta naturaleza simbólica es el léxico de un peculiar reino vegetal (sándalosarmiento…) que configuran interesantes y conseguidas imágenes a lo largo del poemario.

Por último, dejaremos que sean las palabras de Octavio Paz —de nuevo, la presencia mexicana—, las que conecten la mirada totalizadora y humanizada con la palabra, el lenguaje, la poesía, en definitiva, de Viento de cuchillos. Cuando Octavio Paz escribe en prosa poética «Trabajos de poeta» (publicado en el libro ¿Águila o sol? (1949), uno de los libros incluidos en Libertad bajo palabra) parece adivinar también el propio trabajo de nuestra autora con la construcción de su lenguaje. Que sean, pues, sus palabras las que manifiesten la esencia misma del poemario que aquí presentamos:

Hubo un tiempo en que me preguntaba: ¿dónde está el mal?, ¿dónde empezó la infección, en la palabra o en la cosa? Hoy sueño un lenguaje de cuchillos y picos, de ácidos y llamas. Un lenguaje de látigos. Para execrar, exasperar, excomulgar, expulsar, exheredar, expeler, exturbar, excorpiar, expurgar, excoriar, expilar, exprimir, expectorar, exulcerar, excrementar (los sacramentos), extorsionar, extenuar (el silencio), expiar.

Un lenguaje que corte el resuello. Rasante, tajante, cortante. Un ejército de sables. Un lenguaje de aceros exactos, de relámpagos afilados, de esdrújulos y agudos, incansables, relucientes, metódicas navajas. Un lenguaje guillotina. Una dentadura trituradora, que haga una masa del yotúélnosotrosvosotrosellos. Un viento de cuchillos que desgarre y desarraigue y descuaje y deshonre las familias, los templos, las bibliotecas, las cárceles, los burdeles, los colegios, los manicomios, las fábricas, las academias, los juzgados, los bancos, las amistades, las tabernas, la esperanza, la revolución, la caridad, la justicia, las creencias, los errores, las verdades, la fe.

Octavio Paz

Libertad bajo palabra

Daniel García Florindo

Sevilla, noviembre de 2011

Una pausa de eternidad

octubre 19, 2021 § Deja un comentario

Canto a quien

Iván Onia

Editorial Ultramarina C&D, 2021

Ha transcurrido diez años desde que Iván Onia (Sevilla, 1980) iniciara su carrera literaria en la editorial sevillana Ediciones en Huida con Tumbada cicatriz (2011) y Galería de mundo y olvido (2013) para asombrar a sus lectores con una trayectoria que no ha dejado de crecer y consolidarse dentro de un circuito editorial independiente, propio de una ciudad cada vez más espléndida en este tipo de empresas interesadas en dar a conocer voces aún alejadas del centro del campo literario. El caso de Iván Onía es paradigmático en este sentido. Nos encontramos con un autor prolífico cuya trayectoria continúa con títulos como Hermanos de nadie (Karima Editora, 2015), El decapitado de Ashton (La isla de Siltolá, 2016), Paseando a Míster O. (Noctiluca, 2017), El hijo (de Sharon Olds) (Maclein y Parker, 2018) y, por último, el libro que nos ocupa Canto a quien (Ultramarina C&D, 2021). 

Con el libro anterior El hijo (de Sharon Olds), Iván Onia culminó un libro-espejo a partir del diálogo intertextual establecido con los poemas del libro The Father (1992), de la poeta estadounidense Sharon Olds. Este planteamiento de escritura poética a partir de otra obra es ya en sí un homenaje de esa obra, sin duda, pero en aquel caso el poeta también pretendía invertir la razón emocional de su contenido. Si Olds buceaba en la hiriente relación con su padre moribundo, Onia polariza esa relación hacia la feliz certidumbre del nacimiento de un hijo. 

De alguna manera, esta experimentación intertextual que llevó a cabo magistralmente el poeta sevillano va a repetirse en este último libro que nos ocupa ahora, aunque no del mismo modo tan sistemático. 

En esta ocasión no va a tratar de invertir su temática o sus valores emocionales, sino más bien de reinterpretar el texto desde su aquí y su ahora. Nos referimos al hipertexto de otro poeta norteamericano, mejor dicho, del gran poeta de América, fundador de su gran epopeya. Efectivamente, Iván Onía parte del Canto a mí mismo, de Whitman, como modelo textual para establecer sus variadas relaciones intertextuales: desde la adopción formal del estilo whitmaniano con sus característicos versos libres y versículos plagados de repeticiones rítmicas (anáforas, paralelismos, etc.) que el poeta de Long Island supo asimilar de la salmodia bíblica, hasta el diálogo, como respuesta a la cita whitmaniana que abre el libro (Me preguntó un niño: ¿Qué es la hierba?, trayéndomela a manos llenas; / ¿Cómo podía responderle? Tampoco sé yo qué es la hierba). 

De este modo se da entrada a todo un poema de largo aliento que con su propio discurso responde a la pregunta de Whitman ¿qué es la hierba? o, de otro modo, ¿qué es la poesía?

Las 27 partes que forman este gran poema se contienen formando un universo en sí mismo en continúa expansión y a la vez delimitado por el primer y último fragmento, los poemas 1 y 27. Así, el poema se cierra o se pliega sobre sí mismo como una obra ensimismada, autónoma, única que contiene así en el tiempo pausado de un deslumbramiento poético: una simple mirada de una hoja de hierba donde cabe una eternidad. 

No es posible aquí expresar todos los brillos, las poderosas imágenes, las isotopías significativas que mantienen el ritmo y la cohesión del texto, el discurso poético que sortea los meandros de un bello poema río. Tan solo podemos sugerir su navegación, un viaje sin tiempo al centro de la poesía misma.

Daniel García Florindo

Melómana disidencia

octubre 19, 2021 § Deja un comentario

Glam Rock

Martín Izquierdo Verde

Lastura, 2021.

Antes de adentrarnos en los poemas de este novedoso libro de Martín Izquierdo Verde es conveniente detenerse en los paratextos que anteceden las distintas partes del libro. Al margen del magnífico prólogo de Alberto Guirao, encontramos dos informaciones importantes para comprender la mecánica del libro. Por un lado, en la portadilla o anteportada se muestra un subtítulo explicativo entre corchetes «[ópera rock sin música]». Por otro lado, antes de las citas iniciales del anónimo andalusí del siglo XIII y de Cockney Rebel, el libro nos sorprende con una página en la que encontramos Glam Rock, seguido del mensaje: «Escucha aquí la playlist», junto a un código QR, que efectivamente nos remite a una completa playlist de 97 canciones seleccionadas por el autor y que la editorial Lastura nos ofrece telemáticamente a través de la integración tecnológica en el libro. 

De este modo, el autor nos invita a escuchar la misma música que parece acompañar al sujeto poético de estos poemas. Nos confirma así que estamos ante el libreto de una ópera rock que el lector puede acoplar a la música ofrecida. De alguna manera, el hecho de comenzar la lectura del libro con estos preámbulos nos anticipa dos características sobresalientes que detectaremos tras la lectura de los poemas. Por un lado, encontramos una evidente interdiscursividad entre poesía y música, pero también la encontraremos incluso con la pintura. Por otro lado, la ironía subversiva propia de la esencia disidente del rock, y de esa puesta en escena del glam rock, como metáfora de la máscara y del artificio lírico con el que el poeta se rebela y se revela. 

Así, encontramos una voz poética que responde a un sujeto poético decepcionado, que representa el inconformismo con una realidad establecida que pretende cuestionar y transgredir en sus distintos ámbitos: político («Psicofonías»), familiar (la tercera parte titulada «Taras»), sexual (la segunda parte «Glam Rock» y, especialmente, la quinta parte titulada «Flow»), artístico (la cuarta parte titulada «Mímesis inversa»). 

En definitiva, nos encontramos un (anti)héroe de una ópera rock singular, la del autor que se (des)dibuja como un viajero que regresa a los espacios reconvertidos líricamente a través de la mirada de un joven Ulises descreído, una mirada que resignifica el pasado a través de los espacios que se revisitan (especialmente, en la primera parte «Escala de dureza») en una suerte de «justicia poética» y que restablece el protagonista de este viaje, de esta ópera, un ajuste de cuenta con la infancia, adolescencia o juventud de un hombre joven que trasciende su biografía, gracias a un lenguaje poético muy personal y elaborado, lleno de guiños generacionales, como son los abundantes anglicismos, por ejemplo. 

Por otro lado, la ironía de escoger una música de otra generación produce ese extrañamiento que podemos compartir con el sujeto de este libro, un joven outsider, quizás autoexiliado de su propia generación que no puede encajar en su tiempo, y de ahí el conflicto de no poder cantar con música de hoy las balbuceantes palabras que Roger Daltrey tanto nos inspiró cuando los Who tocaban por los años 60 y 70 «My generation». Nos quedamos, sin duda, con esa nostalgia musical que el poeta nos actualiza en este libro complejo y ambicioso a través de una poesía difícil tan madura como nueva, una poesía distinta propia de un tiempo nada fácil de encajar.

Daniel García Florindo

Presentación de «La infección de los días» en la FLS21

octubre 18, 2021 § Deja un comentario

El lunes, 25 de octubre, a las 20.00 h en el espacio UNIA de la Feria del libro de Sevilla, me acompañará Pablo Macías Partida para presentar mi último libro La infección de los días (Cántico, 2021) y dialogar sobre él y lo que sea necesario. Os esperamos allí con los brazos y los libros abiertos.

Antes de la presentación, a las 19.00 h, estaré firmando ejemplares en la caseta 13 (Casa Tomada).

La ventana de Sint-Rémy

octubre 15, 2021 § Deja un comentario

La ventana de Sint-Rémy

(Campo de trigo con cipreses, 1889)

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No es el Hospital Psiquiátrico de Sint-Rémy, 

sino un hospital más al Sur de Europa,

tras ciento cuatro años de futuro.

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Unas reproducciones de paisajes decoran los pasillos

de la planta tercera donde espero

paciente

las precisas palabras de un doctor cirujano.

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Miro el cuadro, el paisaje

donde se oye el silbido del mistral

sin rumbo establecido,

sus convulsiones entre las montañas,

el cielo atormentado, 

los matorrales retorcidos…,

.

cómo mueve trigales amarillos,

los verdes del ciprés que clama al cielo

.

como yo ahora.

.

Es un verano pleno y taciturno

este paisaje abierto en el pasillo,

este campo situado tras los muros de un claustro

que el genio enfermo observó

discretamente inquieto,

.

como yo ahora 

desde dentro, angustiado,

desde dentro, sin angustia,

aquí y ahora,

.

con sus mismos ojos de Sint-Rémy.

Daniel García Florindo

Con este poema participo en la actividad cultural titulada «Recorrido arte-poesía-música «VAN GOGH – GENIO ETERNO»» que ofrece el Ayuntamiento de Villacañas a sus ciudadanos. Toda una iniciativa llena de arte, cultura y emoción. Un placer participar con esta écfrasis del cuadro Campo de trigo con cipreses (1889), del genio del pelo rojo. Con la máxima horaciana «ut pintura poesis», ojalá que los habitantes de Villacañas disfruten también de mis palabras. Yo lo hago, sin duda, ya con esta imagen de la Avenida Cuestas Blancas de esta localidad donde tiene lugar el recorrido pictórico-poético. Gracias a quienes lo han hecho posible, especialmente a Antonio J. Sánchez, poeta y amigo, que también participa junto a otros amigos como Fran Nuño, Carmen Ramos o Rocío Hernández Triano.

La infección de los días

septiembre 16, 2021 § Deja un comentario

Poesía cargada de futuro

septiembre 5, 2021 § Deja un comentario

Begoña Rueda, Rosa Berbel, Mario García Obrero y Helena Mariño son algunas voces poéticas representativas de una nueva (re)generación poética que, por otra parte, representan a muchas otras voces menos conocidas pero con perfiles muy parecidos. Pienso, por ejemplo, en mi amiga Gloria de la Torre y en su brillante poemario Memorias de una housekeeper. Por lo pronto, aquí tenéis este bonito reportaje de Informe semanal titulado Poesía cargada de futuro:

Haz clic en la imagen.

  • Libros (poesia)

    La infección de los días, Editorial Cántico, Córdoba, 2021

  • Las nubes transitorias, Editorial Guadalturia, Sevilla, 2015

  • Amanecer en Pensilvania (rapsodias yanquis), Ediciones En Huida, Sevilla, 2014

  • Daniel García Florindo: Cuadernos de Lisboa, Ediciones En Huida, Sevilla, 2011

    Cuadernos de Lisboa (Ediciones En Huida, Sevilla, 2011)

  • Amanecer en Pennsylvania (Cuadernos de Sandua, 69, Córdoba, 2001)

  • Libro traducido (portugués)

    Cadernos de Lisboa (Wanceulen, 2019). Traducción al portugués de «Cuadernos de Lisboa» por Manuel Neto dos Santos.

  • Poemas traducidos (portugués)

    Terceira margem. Cadernos de poesia, 3, Alcoutim (Fevereiro, 2019). Poemas de Daniel García Florindo traducidos al portugués.

  • Libros (estudios y edición)

  • La compasión pagana. Estudio-antología de la poesía de Juan Bernier (Universidad de Córdoba, 2011)