Miguel Poveda “enlorquecido”

mayo 27, 2018 § Deja un comentario

[…]

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;

[…]

Federico García Lorca
Versos de “Gacela de la muerte oscura”. Diván del Tamarit (1936)

Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron.
No ¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.

Federico García Lorca
Fragmento de la “Fábula y rueda de tres amigos”, Poeta en Nueva York

Ay voz secreta del amor oscuro
¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!
¡ay aguja de hiel, camelia hundida!
¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!

¡Ay noche inmensa de perfil seguro,
montaña celestial de angustia erguida!
¡ay perro en corazón, voz perseguida!
¡silencio sin confín, lirio maduro!

Huye de mí, caliente voz de hielo,
no me quieras perder en la maleza
donde sin fruto gimen carne y cielo.

Deja el duro marfil de mi cabeza,
apiádate de mí, ¡rompe mi duelo!
¡que soy amor, que soy naturaleza!

Federico García Lorca

Sonetos del amor oscuro (1935-36)

SON DE NEGROS EN CUBA

Cuando llegue la luna llena
iré a Santiago de Cuba,
iré a Santiago,
en un coche de agua negra.
Iré a Santiago.
Cantarán los techos de palmera.
Iré a Santiago.
Cuando la palma quiere ser cigüefla,
iré a Santiago.
Y cuando quiere ser medusa el plátano,
iré a Santiago.
Iré a Santiago
con la rubia cabeza de Fonseca.
Iré a Santiago.
Y con la rosa de Romeo y Julieta
iré a Santiago.
¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas!
Iré a Santiago.
¡Oh cintura caliente y gota de madera!
Iré a Santiago.
¡Arpa de troncos vivos, caimán, flor de tabaco!
Iré a Santiago.
Siempre he dicho que yo iría a Santiago
en un coche de agua negra.
Iré a Santiago.
Brisa y alcohol en las ruedas,
iré a Santiago.
Mi coral en la tiniebla,
iré a Santiago.
El mar ahogado en la arena,
iré a Santiago,
calor blanco, fruta muerta,
iré a Santiago.
¡Oh bovino frescor de calaveras!
¡Oh Cuba! ¡Oh curva de suspiro y barro!
Iré a Santiago.

Federico García Lorca
Poeta en Nueva York  (1929-30)

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Para que yo me llame Ángel González

enero 12, 2018 § Deja un comentario

Para que yo me llame Ángel González,

para que mi ser pese sobre el suelo,

fue necesario un ancho espacio

y un largo tiempo:

hombres de todo el mar y toda tierra,

fértiles vientres de mujer, y cuerpos

y más cuerpos, fundiéndose incesantes

en otro cuerpo nuevo.

Solsticios y equinoccios alumbraron

con su cambiante luz, su vario cielo,

el viaje milenario de mi carne

trepando por los siglos y los huesos.

De su pasaje lento y doloroso

de su huida hasta el fin, sobreviviendo

naufragios, aferrándose

al último suspiro de los muertos,

yo no soy más que el resultado, el fruto,

lo que queda, podrido, entre los restos;

esto que veis aquí,

tan sólo esto:

un escombro tenaz, que se resiste

a su ruina, que lucha contra el viento,

que avanza por caminos que no llevan

a ningún sitio. El éxito

de todos los fracasos. La enloquecida

fuerza del desaliento…

 

Ángel González

Áspero mundo (1956)

 

Un poema inédito hecho videopoema: “Despertar”

julio 9, 2017 § Deja un comentario

DESPERTAR

 

Desvanecido el sueño,

busca un cuerpo querido y esfumado,

abraza la almohada con la forma

del amor que se pierde

                                          _suspendido en el aire

y aun tímidos de luz, sin voluntad,

sus ojos parpadean y despiertan

en un día indistinto, tan dióptrico y borroso

que no admite correcta graduación,

y antes de que sus manos se desborden

de agua fría y corriente

                                           _no ve nada:

solo arrastra los restos de un naufragio

por veneros que surcan sueños, sombras,

su rostro ante el espejo, el mismo rostro

que lo mira difuso, como recién nacido,

 

tras arremolinarse en el desagüe

 

el tiempo más oscuro de toda su existencia.

 

Daniel García Florindo
Inédito

 

 

Un poema de Yves Bonnefoy

diciembre 31, 2015 § Deja un comentario

La rapidez de las nubes

La cama, la ventana cercana, el valle, el cielo,
la rapidez espléndida de esas nubes,
la súbita garra de la lluvia en los cristales,
como si la nada rubricase el mundo.

En mi sueño de ayer
el grano de otros años ardía a fuego lento,
sin calor, en el suelo embaldosado.
Descalzos, lo apartaban nuestros pies como un agua límpida.

¡Oh amiga mía,
qué distancia tan débil separaba nuestros cuerpos!
La hoja de la espada del tiempo que merodea
hubiese allí buscado en vano lugar para vencer.

*

La rapidité des nuages

Le lit, la vitre auprès, la vallée, le ciel,
La magnifique rapidité de ces nuages.
La griffe de la pluie sur la vitre, soudain,
Comme si le néant paraphait le monde.

Dans mon rêve d’hier
Le grain d’autres années brûlait par flammes courtes
Sur le sol carrelé, mais sans chaleur.
Nos pieds nus l’écartaient comme une eau limpide.

O mon amie,
Comme était faible la distance entre nos corps!
La lame de l’épée du temps qui rôde
Y eût cherché en vain le lieu pour vaincre.

Yves Bonnefoy
Ce qui fut sans lumière (1987)

 

¿A quién pediremos noticias de Córdoba?

julio 15, 2014 § Deja un comentario

Córdoba

A Carlos Castilla

«¿A quién pediremos noticias de Córdoba?»
Porque las piedras que amabas a la tarde han sido derribadas,
talados los cipreses y su claustro de salmos silencioso,
destruidos los arcos,
el capitel rodó sobre la ortiga
y los artesonados aplastaron blasones,
soberbia, yelmos, gules…
Corrió la lagartija sobre lises
y las manos falaces arrasaron vergeles,
enmudeció la esquila en la espadaña,
abatieron dinteles, picaron tracerías, hundieron hornacinas
y a la venta pusieron atauriques,
teselas, surtidores, plata ilustre de ofrendas
y cobraron monedas de la traición tus hijos,
subastaron tus lágrimas, oh madre,
patria mía.

No había más belleza en este mundo.
Por las calles de cal, cuando furtiva
ajena sombra iba enamorada,
incansable de sol a sol,
tejiendo el embeleso luna a luna,
telones de murallas, celosías
de altas clausuras,
palmas de sombra sobre tapias blancas,
era ya sólo amor el escenario,
la letanía armoniosa de los nombres:
Muro de la Misericordia, Alcázar Viejo,
Plaza de los Aguayos, Piedra Escrita,
Tesoro, Hoguera, Cidros, Mucho Trigo.
¿Qué ramos de tristeza los naranjos al cielo levantaban?
¿Qué soledad y sus arpas de relente
enfriaban heridas como joyas?
Fuentes cegadas, oigo vuestros caños por la memoria,
vivas gargantas sollozantes.
Palpo el mármol, los fustes, las verdinas
sobre bronces ecuestres. Aromas como anillos
ciñen nupcias, suben por galerías desvaídas:
jazmín morisco, lilas, ajedrea.
Edén siempre perdido,
concédeme el recuerdo y su llave de niebla.

Don Luis se alejó por la calleja,
el Duque miró el ángel dorado del ocaso,
volvió al baño Lucano y tus hijos
de la campiña fueron a trabajar a Düsseldorf.
Amarillas banderas
como présagas aves codiciosas
enlutaron terrazas. Usura y avaricia
la heredad repartieron destruyéndola,
dividieron tu duelo,
echaron suertes
sobre el solar patricio,
fonsque sophiae,
mientras te disfrazaban percalinas
para un siniestro carnaval turístico,
oh inmortal, eterna, augusta siempre,
oh flor pisoteada de España.

 

Pablo García Baena
Antes que el tiempo acabe, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1978

La diferencia

febrero 11, 2014 § Deja un comentario

La diferencia (2011), película dirigida por David Francisco, sobre el poeta Ángel Guinda.

"En ocho años", un poema de Javier Das

septiembre 16, 2013 § Deja un comentario

Comparto aquí el videopoema realizado por la poeta Carmen Ramos (voz y vídeo) sobre el texto de un poema de Javier Das, un poeta magnífico que acabo de descubrir, una poesía valiente y emocionante como pocas.

El poema pertenece al libro No hay camino al paraíso (Ya lo dijo Casimiro Parker, Madrid, 2009), un volumen que se divide en dos poemarios: Le aplastaré con mis versos, de José Ángel Barrueco, y Sin frío en las manos, de Javier Das, al cual pertenece este poema:


EN OCHO AÑOS


En ocho años
he tenido cuatro parejas,
he vivido en tres lugares diferentes,
he tenido un accidente de tráfico,
he escrito cientos de poemas,
me he tatuado dos veces,
he asistido a clases de diseño gráfico,
he trabajado en DHL,
me he sacado el carnet de conducir,
me he cambiado varias veces de pendientes,
me he comprado un acordeón,
he conocido a poetas,
he cambiado de ciudad,
he visto las mejores películas de mi vida,
he viajado a Ámsterdam,
he viajado a Lisboa,
he hecho el amor por primera vez,
he llorado,
he celebrado ocho cumpleaños,
he tenido dos gatos,
me han regalado una bici,
he visto la mayor nevada que recuerdo sobre Madrid,
he conocido lo que es la depresión cara a cara,
he leído muchos libros,
he intentado aprender magia,
he perdido varios amigos,
he roto varios pares de zapatillas,
he aprendido a tocar el piano,
en ocho años
he intentado llevar a cabo
lo único que aprendí aquel día,
que la vida hay que vivirla cada hora,
cada día,
cada minuto,
en ocho años
no he podido compartir
nada de esto contigo,
y me da vértigo pensar
la lista que podré escribir
con todo el tiempo que me queda así.
Javier Das
Sin frío en las manos (2009)

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