Transbordo. Poemas del metro de Barcelona

diciembre 24, 2013 § Deja un comentario

Jorge Díaz Martínez (Córdoba, 1977), autor de dos magníficas obras poéticas como La piel de la memoria (IV Premio Vicente Núñez de Poesía, Visor, 2005) o Almizcle y tabaco (Premio de poesía “Arcipreste de Hita” 2005, Pre-Textos, 2006) ha logrado ya con estos poemarios una insólita y muy personal voz poética difícilmente de clasificar en el diverso panorama poético de los últimos años. Ahora nos sorprende, de nuevo, con su último libro Transbordo. Poemas del metro de Barcelona (La Garúa Libros, 2012), un título que supone ya en la trayectoria del autor un nuevo hito en la experimentación de su lenguaje poético, una evolución lógica y leve hacia una mayor esencialidad del poema de reminiscencias –me atrevería a decir– orientales. El título Transbordo bien podría remitir a la subjetiva lógica de una ecuación (que ya explicaremos). El subtítulo Poemas del metro de Barcelona bien explica, por un lado, la experiencia del sujeto contemporáneo en un espacio tan simbólico (el submundo de Orfeo, por ejemplo, siguiendo el preciso título de Luis Antonio de Villena La lógica de Orfeo, o bien, el mundo interior, subconsciente…) y, a la vez, tan concreto (experiencia vital del poeta en Barcelona). Esto último nos recuerda, salvando toda la enorme distancia, al emblemático título de Carlos Barral Metropolitano y su Diario de Metropolitano, también situado en ese espacio subterráneo de traslado donde el tiempo y el espacio se confunden, se estira o se contrae como Julio Cortázar nos mostraba en la mente del protagonista de aquel maravilloso relato «El perseguidor». Algo que ver también tiene el título de José María Fonollosa Ciudad del hombre: Barcelona, por ejemplo, en los títulos de los poemas, localizaciones de estaciones o de calles barcelonesas, como si el transeúnte-pasajero-poeta-lector en un mismo ejercicio pasara de estación, de página, de poema. En fin, el Metro de Barcelona, también en el poemario de Jorge Díaz no deja de representar el trasiego de los días laborables, de la multitud y del sujeto entre la muchedumbre que, en el poema, adquiere conciencia de una realidad empírica y de su imagen de vuelta una vez interiorizada, es decir, transbordada en su poesía. «Transbordo» es también el título homónimo del poema liminar del libro. Se distingue significativamente del resto de los poemas en su forma, pero condensa en un texto con dimensiones filosóficas la naturaleza profunda del libro, su sentido simbólico como vinculación entre la realidad (la luz) y la poesía que la abstrae y transforma al sujeto que mira, que lee:

 Al volver, apresurado, a la luz, el viajero puede sentir molestias en los ojos. ¿Cuántas veces, leyendo, no nos hemos saltado la salida, no nos ha devuelto el iris una forma distinta a la esperada? El verbo es una caverna, pero el logos –dice Ludwig– se muestra como un trayecto censado de aduanas. Luego, la arquitectura convive en la ciudad que le sirve de escenario y sus tradiciones pasan por ventriloquia. He tomado, por eso, la coincidencia finisecular. Perdí de vista la mano que me pasaba las hojas.

Así, tras esta introducción, el libro incorpora la cita intertextual ejercida por el poema de Ezra Pound «In a Station of the Metro» con la que el autor nos proporciona la clave no sólo circunstancial del espacio (Bachelard), sino más efectivamente una importante influencia en el procedimiento creativo del poema que practicó Pound. Nos referimos, claro está, al poema imaginista. De alguna manera, en los poemas de Jorge Díaz Martínez puede apreciarse muchas características del famoso poema que mejor definió esa concepción de la poesía, donde se da cita la inmediatez y la concreción («tratamiento directo de la ‘cosa’, ya sea subjetiva u objetiva»), economía («no usar absolutamente ninguna palabra que no contribuya a la presentación») y el uso de la línea, no de la estrofa, como unidad de composición («componer en la secuencia de la frase musical y no del metrónomo», o sea, en verso libre, otra significación más para la palabra metro que asumimos como verso o raíl). Una emoción puede convertirse en un poema tras la form(ul)ación de las reglas del Imaginismo, si se intenta conseguir un efecto de inmediatez semejante al que admiraba en los ideogramas chinos por medio de la disposición tipográfica y prosódica de las ideas según su «significado» poético. Esta idea se observa en el uso de la cursiva y la sangría (en poemas como «Escorzo», «Insomnio», «Equinoccio», «Sants Estació», «Albada», «Ontología»), o bien, en la propia factura del poema («Barceloneta», «Norma») o incluso en el uso del haiku («Secundero»). La intención es conseguir un máximo de efecto lírico (y efecto de shock) sin recurrir a adornos superfluos ni a un sentimentalismo exagerado, lo que no supone dejar de emplear la palabra en su máximo esplendor, en su máxima plurisiginificación a través de figuras retóricas tan conceptistas como la disemia o la dilogía, por ejemplo (La besaba en la boca del metro). En fin, con todo lo dicho, podemos concluir que estamos ante una propuesta lírica esencialista que no desdeña la experiencia como fuente y origen de la emoción, puesto que para que se cree el poema, su autor indagará en el lenguaje para formular esa ecuación que despeje, que transborde el significado más profundo de su experiencia, el que cada uno reciba de los muchos que puedan implicar los poemas de este libro.

Jorge Díaz Martínez
Transbordo. Poemas del metro de Barcelona, La Garúa libros, Barcelona, 2012

Etiquetado:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Transbordo. Poemas del metro de Barcelona en Aula poemática.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: